
Argimiro Meléndez
Crónica
ISBN 978-980-8187-07-6
La melodiosa voz de lo cotidiano
De todos los géneros literarios, siempre me ha parecido que la crónica es el más completo en cuanto a transmitir la experiencia sensorial y humana de nuestro breve tránsito en esta tierra.
La descripción, no exenta de poesía y drama, de narración y detalle, de explicación y concisión, de los sucesos que se desarrollan en tiempo real o que rescatamos de manera inmediata de la memoria cercana, nos dejan el encanto de entregar un fragmento de esa cotidianidad que se construye de manera invisible a nuestro alrededor a través del filtro de nuestros sentimientos y sentidos.
Además, no deja de ser valioso testimonio de nuestro tiempo, nuestros sueños y voluntades. De nuestros pasos y andanzas que por leves que parezcan, terminan dejando alguna huella que estas entretenidas construcciones verbales rescatan para un futuro posible.
Cuando a la crónica le añadimos el rigor y la disciplina de hacerla oficio permanente, rítmico y cíclico, toma un cariz más laborioso y de mayor compromiso por obliga a la reinvención de códigos, lenguajes y formas sin perder una esencia hiladora que mantenga la voz de entrega a entrega. De ahí que pocos dominen y perduren en los intentos de una columna o espacio periódico, que mantenga ese diálogo semana tras semana con el lector que, a la final, termina esperando con avidez de hábito aquello que al principio se le ofreció de manera voluntaria y desprendida.
He sido testigo del esfuerzo y responsabilidad que ha tenido el autor en su columna A vuelapluma, espacio que circula los lunes en el Diario Ciudad Cojedes y que se va replicando semana a semana en esa otra realidad que son las redes sociales. El Argimiro columnista se diferencia poco del Argimiro cuentista: En ambos persiste el afán de acercar lo íntimo y ponerlo como detalle luminoso al alcance del lector para que pueda también, en visión colectiva y amorosa, alegrarse y solidarizarse en las pequeñas victorias del día a día.
Te invito lector, a dejarte llevar en esta voz melodiosa y más allá de las páginas de este libro, a buscar ese hilo de fantasía que entreteje la realidad con nuestra intimidad y que le otorga a la vida una profundidad y un sentido que los ruidos de la calle y las luces de las pantallas no pueden sembrar en el olvido.
Eduardo Mariño Rodríguez
